Francia: dimite el jefe del Louvre: ¿qué pasa después?
París – ¿Un nuevo director, un nuevo comienzo? Después de meses llenos de crisis, Christophe Leribault asume la dirección del museo más grande del mundo después de que Laurence des Cars, cuya gestión ha sido criticada en varias ocasiones, presentara su dimisión. El momento es delicado: un robo de joyas, huelgas, problemas de seguridad y tecnología deteriorada están ejerciendo presión sobre la casa, y las expectativas son altas.
Paz y modernización
El jefe de Estado francés, Emmanuel Macron, espera que el historiador del arte pueda traer tranquilidad al Louvre y, al mismo tiempo, avanzar significativamente en la modernización y seguridad de la casa, como dijo en su nombramiento.
Una mirada al hombre de 62 años muestra qué obras debe afrontar ahora y cómo su carrera anterior podría ayudarle: dirigió varios museos importantes en París y, más recientemente, el Palacio de Versalles.
Calmar la situación social
Una de las tareas más urgentes es la del personal. Desde finales de 2025, se han producido repetidos paros laborales y cierres temporales. Los empleados se quejan de una falta crónica de personal, altos niveles de carga de trabajo y una creciente subcontratación. El personal de seguridad y de recepción había dado la alarma hace años y recientemente el conflicto ha vuelto a empeorar.
Leribault es considerado un director con ojo para las estructuras internas y el diálogo. En el Petit Palais demostró que podía implementar reformas, involucrar a los empleados y hacer que los museos fueran amigables para los visitantes. Los observadores esperan que primero busque conversaciones con los sindicatos y tendrá que recuperar la confianza, que se ha visto notablemente afectada en los últimos meses.
El Petit Palais de París, directamente en los Campos Elíseos, es un museo de arte francés del siglo XIX y principios del XX y es una de las casas históricas y culturales más importantes de la ciudad.
Restaurar imagen
El espectacular robo de joyas del otoño y las sospechas de fraude sistemático en las entradas agravaron la cuestión de la confianza en la dirección del museo. Para Leribault, esto significa comprobar los procesos, aclarar responsabilidades y demostrar que el museo es capaz de actuar no sólo en las operaciones de exposición, sino también en caso de emergencia.
Una ventaja del nuevo director: está familiarizado con las conversiones durante las operaciones en curso. En el Museo de Orsay, en la antigua estación de tren de París, en la orilla izquierda del Sena, bajo su dirección se iniciaron la planificación y la reorganización, como la realización de la ampliación de la zona de entrada prevista entre 2026 y 2028, el rediseño de las zonas de exposición y la mejora del flujo de visitantes, mientras el museo permanece abierto.
Fortalecer la organización y la infraestructura.
Orsay se considera un lugar de moda para el arte del siglo XIX, con obras de Monet, Van Gogh y Renoir.
Esta experiencia se considera decisiva: tras el espectacular robo en el que se robaron joyas por valor de 88 millones de euros y tras las inundaciones que dañaron documentos y pinturas, el Louvre también necesita urgentemente inversiones en seguridad, clima, sistemas eléctricos y materiales de construcción, pero cierres más prolongados difícilmente son posibles.
Objeto de prestigio bajo escrutinio
Particularmente controvertido es el gran proyecto “Louvre – Nouvelle Renaissance”. Está previsto un nuevo vestíbulo de entrada, espacio adicional para exposiciones y una sala separada para la Mona Lisa. Los críticos se quejaron de que, bajo Laurence des Cars, se priorizaba el prestigio sobre la seguridad y se necesitaban inversiones urgentes en la sustancia enferma, una acusación que provocó fuertes críticas al ex director.
Los observadores esperan ahora que Leribault reevalúe el proyecto. Su experiencia en renovaciones en el Museo de Orsay y reformas en el Petit Palais podría ayudarlo a dominar el equilibrio entre prestigio y funcionalidad.
El conocimiento del hogar como ventaja inicial
Además, Leribault conoce el Louvre desde dentro. Ya ha trabajado anteriormente en el edificio, también en la colección gráfica, por lo que no es un renovador externo, sino un interno con experiencia administrativa.
Esta combinación de conocimiento interno, experiencia operativa y acción pragmática debería ayudarlo ahora a sacar al Louvre del modo de crisis. Su éxito en el reinicio dependerá de si el prestigio se conciliará con la estabilidad, la seguridad y la funcionalidad en el futuro.
