dic
31
2010
Autor: Intervida Comentarios: ?
INGREDIENTES 4 personas1 kg. de huesos de vacuno para sopa400 gr. de carne de ternera tipo carpaccio200 gr. de fideos anchos de arroz200 gr de brotes de soja (diente de dragón)1 lechuga1 manojo de menta1 manojo de albahaca morada1 lima1 chile, guindilla o ají1 cebolla1 trozo de 3 cm de jengibre fresco1 estrella de anís1 manojo de cebolleta frescaSal a gusto1 cucharadita de azúcar
Más sugerencias para el menú de Fin de Año. Milena Caroca del blog Déjame Cocinarte colabora en el concurso Recetas para el mundo con una sopa vietnamita. Que sea ella la que cuente su historia…
“Querer un lugar es como querer a una persona, la aceptas íntegramente, de pies a cabeza, con virtudes y defectos.
Aprendes a amar su carácter, sus movimientos, su voz, su olor, todo lo que de ella emana, sin excepción. Es lo que me pasó con Vietnam, me fui enamorando poco a poco de ese bullicio, de ese desorden eterno, de ese incesante caos, de sus costumbres, sus aromas, de su forma tan simple de vivir la vida. Y una vez llegada aquí, a la "normalidad" ocurrió lo previsible, la añoranza se apoderó de mi, necesitaba rememorar y evocar de alguna forma esos maravillosos días. Y pensé que la manera más sencilla que tenía para hacerlo, era cocinando uno de los platos más entrañables que comí en ese lugar. Pho Bo, Beef Noodle Soup o sopa de carne y fideos es la preparación más popular de la cocina Vietnamita, se come en todo el país a todas horas, ya sea en el mercado, a pie de calle, en un carrito o sofisticadamente en una cadena de restaurantes que no tienen nada que envidiar a un McDonald. La preparación de esta exquisita y aromática sopa es tan variada y versátil como los lugares donde puedes degustarla, aunque la base es siempre la misma. Aquí les dejo ese plato que enamora a primera vista, que abriga cuando el frío arrecia, que refresca cuando el sofocante calor asfixia, que alimenta cuando tienes hambre y que añoras cuando tienes lejos. Preparación Pela la cebolla y pártela en rodajas, haz lo mismo con el jengibre, ásalos en el horno hasta que estén dorados. Hierve los huesos en abundante agua por espacio de 5 minutos, retira del fuego y deshecha el caldo, vuelve a cubrir los huesos con 1,5 litros de agua y pone a hervir nuevamente, esta vez con la cebolla y el jengibre, agrega además la estrella de anís, cocina durante 25 minutos. Escurre el caldo y desecha lo demás. Sala y además agrega la cucharadita de azúcar, la sopa debe quedar oscura y fragante. Mantenla en el fuego mientras preparas el cuenco con el resto de los ingredientes. En una cacerola hierve los fideos por 3 minutos en abundante agua caliente, escurre y distribuye en 4 cuencos. En un colador coloca los brotes y sumérgelos por 20 segundos en el caldo hirviendo, reserva. Repite el proceso con la carne, sumergiéndola esta vez por 1 minuto. Colócala sobre los fideos, decora con la cebolleta picada y finalmente baña todo con la sopa hirviendo. Lleva a la mesa inmediatamente junto con las hojas de lechuga, menta, albahaca, los brotes de soja y la guindilla. El modo correcto de comer esta maravillosa sopa es tomando los palillos con la mano diestra y la cuchara con la otra mano. Se le agrega la guindilla, los brotes y se vierten unas gotas de lima sobre la sopa, se remueve todo y se van comiendo alternadamente los fideos, los brotes, la carne con los palillos y la sopa con la cuchara. Me llamaba la atención que personas con más destreza o quizás delicadeza, depositaban todo lo sólido con los palillos sobre la cuchara y después se la llevaban a la boca. La lechuga, la albahaca y la menta se come a modo de ensalada, aunque también puedes mezclarla con la sopa. En algunas ocasiones se servía un cuenco con un aderezo que constaba de 2 partes de vinagre, 2 de agua, 1/2 de salsa de pescado, 1/2 de salsa de soja, zanahoria rallada, guindilla picada, rábano picante rallado, una cucharada de azúcar, en el cual se mojaban las hojas de lechuga, antes de comer. También habían muchas variedades de hojas aromáticas que acompañaban la "ensalada" pero no logré identificarlas todas, curiosamente una de ellas sabía a pescado, así como otra sabía a anís. Los vietnamitas no conciben una comida sin un acompañamiento de verduras y hojas aromáticas frescas, no aderezan nada con aceite, no acompañan las comidas con pan, ni tampoco con refrescos, también tienen la costumbre de comer muchas veces al día en pocas cantidades y quizás por todo ello no existe la obesidad, mujeres y hombres son bajitos y delgados, incluso yo que mido 1,65 y peso 54 kilos me veía gruesa al lado de cualquiera de ellos. Por esto y además porque es toda una experiencia comer con los sentidos, recomiendo absolutamente esta maravillosa receta, si utilizan además la imaginación quizás puedan acomapañarme a algunos de esos lugares de los que aun me queda mucho por contar."
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