dic
01
2010
Malamine Soli proviene de Casamance (Senegal) y nos prepara un dulce fácil, rápido y económico. “Es una receta sencilla, se trata de aprovechar el pan seco. Me gusta porque es una manera de no tirar la comida. En África siempre nos las apañamos para reciclar lo que tenemos y hacer un buen plato.”
Soli ralla el pan duro manualmente. “Aquí [Europa] todo son máquinas, me gusta la elaboración tradicional.” Por esto coge el pan, un mortero de madera y con paciencia lo tritura y tamiza hasta que queda bien fino.
“De niño, cuando me caía y lloraba, si me daban un Mbourake ya era feliz”. Sonríe con nostalgia. Toda su familia está en Senegal y hace 4 años que no pisa su tierra natal. “Aquí la vida es muy cara, a veces no puedo enviarles nada pero ellos me entienden”.
Nos cuenta que en su región la gente se gana la vida con la agricultura del cacahuete. “En las ciudades es más fácil tener acceso a los estudios y la gente puede trabajar en bancos, pero en mi pueblo esto es difícil”.
Se despide animándonos a cocinar esta receta y nos avisa que si la probamos seguro que repetimos.
Allí vamos, pues… ¡Hasta la semana que viene!
Esta receta se ha elaborado en colaboración con Mescladís.
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