nov

17

2010

Consumo Responsable

Autor: Intervida
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Producimos alimentos para el doble de la población mundial a la vez que convivimos con 925 millones de hambrientos. Cada 6 segundos muere un niño o niña por malnutrición. No hay  fatalidad detrás de estas cifras escandalosas. "Todo niño que muere actualmente de hambre es en realidad asesinado" explica Jean Ziegler, redactor especial de la ONU para la Seguridad Alimentaria. Se nos impone un modelo de producción agro-industrial que promueve la exclusión social, el hambre y el deterioro medioambiental. Ziegler se pregunta que podemos hacer en cuanto ciudadanos y ciudadanas para enfrentarnos a los poderes mundiales que controlan el mundo de la alimentación. La clave está en nuestro poder como consumidores. Cada compra tiene consecuencias sociales y políticas. Tenemos la opción de rechazar aquellos productos que provocan hambre y miseria en el mundo. Aquí algunas claves:

No comprar alimentos transgénicos. El modelo OMG (Organismos Modificados Genéticamente) afecta el medio ambiente, condena al campesinado al hambre y el esclavismo y tiene potenciales efectos nocivos para la salud pública. Comprando productos OMG apoyamos la deforestación del amazonas para producir soja y el deterioro del medio ambiente por el uso abusivo de pesticidas. Promueve el monocultivo para la exportación condenando países y comunidades a la dependencia alimentaria; incentiva la tendencia a las granjas más grandes concentrando en pocas manos tanto las tierras  como el negocio de la alimentación. Millones de hombres y mujeres han perdido su medio de subsistencia, expulsados de sus tierras por quienes controlan el precio de sus productos y sus semillas.

Comprar alimentos de proximidad y productos de estación. Miles de hectáreas de regadío bajo control de empresas multinacionales, trabajadas por campesinos mal pagados y sub-alimentados, víctimas de un modelo de producción de alimentos para la exportación que inunda en pleno invierno a Europa con verduras y frutas de verano pero niega a los campesinos el acceso a su comida. El modelo de producción agro-industrial actual destruye el ecosistema y pone en serio riesgo el derecho a la alimentación de millones de personas.

Comprar productos de comercio justo que garantizan un pago justo y una vida digna a los productores del sur.

Defender el agua como un bien público. El agua es tan necesaria como el aire que respiramos y no puede ser tratada como una mercancía. Para el mundo esto es desastroso. La privatización del agua tuvo como resultado el aumento de las muertes infantiles  por enfermedades infecciosas ligadas al consumo de agua.

Es imprescindible entender los mecanismos del hambre. Entender quiénes son los responsables, quienes son las víctimas y que podemos hacer para cambiar las cosas. El hambre es un fenómeno de injusticia social y su solución es política. La alimentación es un derecho humano esencial y debemos priorizar las necesidades sociales y ecológicas a los intereses económicos. No hacerlo sería ser cómplices de semejante situación.

Post escrito por Mescladís.

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Recetas para el mundo es el blog sobre seguridad alimentaria de Intervida. Encontrarás consejos culinarios, recetas, historias solidarias y toda la actualidad sobre consumo responsable.

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