
La violencia dentro de la familia es un problema que afecta a toda
la población mundial, pero sus manifestaciones más crudas se hacen
patentes en muchos países de América Latina.
Una violencia
que afecta sobre todo a las mujeres y a los niños y que ha
sido declarada como un problema de salud pública por parte de
organismos internacionales y los propios estados. Los albergues de
acogida nacen como respuesta inmediata a este problema, pero hasta
que se solucione, no será posible prescindir de ellos.
En el mundo, según Naciones Unidas,
más de 6 millones de
niños, niñas y adolescentes sufren graves abusos cada año.
Las mujeres también son víctimas de violencia, física, sexual o
económica y las cifras lo confirman:
según la OMS
(Organización Mundial de la Salud), una de cada tres mujeres ha
padecido violencia en algún momento de su vida.
En Nicaragua más de la mitad de las mujeres han sufrido violencia,
un 23% física y un 13% sexual. Tanto es así que en 1990 se creó una
comisaría especial para la mujer y los niños, que el año pasado
registró casi 5.000 denuncias por delitos de violencia dentro de la
misma familia. Fue la Comisaría de la Mujer y la Niñez quien
informó que en 2009 más de 8.200 niñas y niños, de entre 1 y 16
años, sufrieron abuso sexual y violación en sus diferentes
expresiones. Vistos estos escalofriantes números, es urgente
encontrar una solución a un problema que día a día afecta a
millones de personas.