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4
2011
Autor: Ana Fuente Comentarios: ?
El departamento de La Paz, en Bolivia, sufre uno de los mayores desastres naturales de su historia, provocado por las recientes e intensas lluvias que han arrasado una gran parte de las laderas que rodean este departamento. Más de 1.500 viviendas han desaparecido y se cifran en unas 6.000 las personas afectadas.
Además, esta situación se ha visto agravada por el corte en el suministro de agua, debido al riesgo de que algunas tuberías revienten por la presión. A esto se suma el peligro de infección por dengue, ya que las aguas estancadas se convierten en focos de infección por la proliferación del mosquito transmisor de la enfermedad.
Tanto el gobierno boliviano como las diferentes ONG de la zona están trabajando conjuntamente en las tareas humanitarias para atender a las familias afectadas. Una muestra de ello es la instalación de de módulos sanitarios y de carpas que forman campamentos improvisados para albergar a familias enteras.
Todavía no se han valorado los daños causados, aunque todo parece indicar que son ingentes. Lo que sí se puede apreciar es la destrucción de miles de hectáreas de cultivo, una de las mayores fuentes de ingreso de muchas familias bolivianas.
Intervida trabaja en el municipio de La Paz en proyectos de mejora de la educación, la atención y cobertura sanitaria y en proyectos de fomento de los derechos de la infancia. Para atender a los damnificados, se han habilitado unas escuelas como albergues que, además de estar dotados de servicios básicos, canalizan la solidaridad ciudadana para la provisión de alimentos.
Esta zona sigue estando en riesgo por los deslizamientos de tierras que podrían continuar debido a la presión de las aguas en las partes altas. Y es que la situación geológica de estas laderas que rodean La Paz es complicada, pues están ubicadas sobre una hendidura o, como dicen los paceños, una hoyada, con manantiales y riachuelos subterráneos, que hacen que esta zona sea de alto riesgo.
La gran migración entre los años 70 y 80 hizo que muchas familias con pocos recursos se asentaran en las laderas del Alto de La Paz. El gobierno de entonces ignoró la situación, a pesar de la ausencia de servicios básicos en la zona, y a pesar de los estudios geológicos que recomendaban convertir las laderas en un cinturón verde como contención de posibles desplomes de tierra.
En lo que va de año, las inundaciones y riadas han causado 52 muertos y cerca de 14.000 familias damnificadas.
Foto: Xaime Fandiño
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