jul
8
2011
Autor: Elsa Egea Comentarios: ?
El convertir constantemente todo lo que le rodea en un divertido juego es lo que diferencia a un niño de un adulto. Vive jugando y juega a vivir, así puede transformar e inventar el mundo que le rodea. A través del juego el niño practica futuros roles, cuestiona viejos patrones y se atreve a inventar su futuro.
No obstante, hay muchos factores que impiden que los niños y las niñas puedan dedicar su tiempo libre al juego, como la explotación infantil, la mendicidad o la pobreza. Por eso es necesario ofrecer los medios para que aproveche un tiempo que nunca más volverá.
Viajamos hasta Camboya. Allí la tranquilidad ha llegado tras un largo y duro camino superando 30 años de conflicto armado y 5 regímenes diferentes. Hoy el país quiere volver a sonreír, y lo quiere hacer con la mirada de sus camboyanos más pequeños que merecen disfrutar de lo que comporta ser un niño: reír, jugar y formarse como personas, lo que implica poder ir a la escuela y recibir una educación de calidad. Porque la suma de estos factores es la garantía de un futuro esperanzador en su vida adulta.
Ante esta realidad, el proyecto Happy education (Educación alegre) de la ONG camboyana PKO (Puthi Komar Organisation, Por el conocimiento de los niños), que desde Intervida apoyamos, quiere reforzar las insuficientes horas lectivas escolares, sólo 4 horas al día, por la mañana o por la tarde, y acoger a estos pequeños en sus horas libres para evitar que estén en la calle o trabajando. El método utilizado para educar es el juego.
En las escuelas de “educación alegre” también hay tiempo para pintar, bailar, hacer deporte así como también practicar con los más pequeños técnicas de estimulación temprana. Son centros diferentes al colegio pero que, a su vez, se coordinan para no duplicar conocimientos. En las comunidades donde hay un centro se está consiguiendo que los padres vayan entendiendo poco a poco la importancia del juego pues ya existen resultados visibles.
Camboya se enfrenta al desafío de conseguir una buena educación. Un reto al que hacer frente desde la cooperación entendida en su más amplio sentido: todos los agentes (gobierno local, comunidad, sistema público de educación), coordinados con las oenegés locales e internacionales, tienen que poner su granito de arena para conseguir una educación igual para todos y no que cada uno trabaje por su lado. Un primer paso que conducirá a Camboya a recuperar su sonrisa perdida.
Tags relacionados: cooperación, Camboya, derechos niño
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