sep
6
2010
Autor: Miquel Casares Comentarios: ?
¿Cabe pensar las políticas de la infancia más allá de la defensa de derechos de niños y niñas? ¿Podemos concebirlas en clave de "construcción social", de auténtico impulso para la tan anhelada transformación de las injustas relaciones entre Norte y Sur, que nos permita, en definitiva, pensar en un mundo mejor, más igualitario y más justo? Estas son las cuestiones a las que se enfrentaron las organizaciones presentes en el precongreso sudamericano sobre Derechos de la niñez y la adolescencia, celebrado en la ciudad de Morón (Argentina), previamente al Congreso mundial que se celebrará este otoño próximo en la isla de Puerto Rico.
Y a las cuestiones planteadas, las respuestas dadas en correspondencia fueron claramente afirmativas. La infancia debe ser un gestor de cambio social, y es por eso que los gobiernos y la sociedad civil deben concentrar y redoblar sus esfuerzos en salud y educación, apoyando a las familias y a los entornos comunitarios de niños y niñas.
La Declaración subraya la importancia de las organizaciones sociales que desarrollan, que desarrollamos, atención directa a niños, niñas y adolescentes y advierte, de forma bien clara, que "no se trata de educar a la infancia para que se integre en el mercado". Niños, niñas y adolescentes deben ser actores relevantes para dejar atrás de forma definitiva "la vieja concepción autoritaria y despótica del proceso educativo" y construir una nueva "ciudadanía social y política".
En un mensaje dirigido al sector privado se señala sin titubeos que "la infancia y adolescencia no puede ni debe ser mercantilizada como consumidora, ni como eje de las ganancias de empresas que proveen educación y salud. Tampoco debiera ser utilizada como "marketing social" de empresas o fundaciones empresarias".
El papel de los medios de comunicación también es criticado: "Temas conexos tratados de una manera sensacionalista como la situación de la explotación sexual infantil aparecen siempre desvinculados de su condición de existencia mercantil, impulsada por el sector privado y el mercado". Sin duda, un elemento para la reflexión propia y ajena.
Nos congratulamos de la firmeza con que se expresa la Declaración, la cual representa un verdadero cambio en positivo respecto a otros textos congresuales que difícilmente van más allá de meras y retóricas declaraciones genéricas de respeto a los derechos de la infancia.
Esperemos que estas reflexiones sean acogidas por el Congreso mundial que se celebrará el próximo noviembre.
Os seguiremos informando.
Tags relacionados: infancia, relaciones institucionales
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