dic

30

2011

La educación de ELLA importa

Autor: Elsa Egea
Comentarios: ?

 
 

El intento constante de hacer de todo lo que le rodea un juego divertido es lo que diferencia a un niño de un adulto. Vive jugando y juega a vivir. Esa es su manera de transformar e inventar el mundo en el que vive. A través del juego el niño practica futuros roles, cuestiona viejos patrones y se atreve a inventar su futuro. Así pues, podemos afirmar que mucho mejor será la persona cuanto más feliz haya sido su niñez.

Pero cuando a un niño se le obliga a trabajar por razones de supervivencia, se le está robando su infancia y se está cometiendo una doble violación de sus derechos: se le niega el derecho a una educación pero también se le niega el derecho al juego, algo básico para que el niño logre un desarrollo pleno y una personalidad propia, con confianza y autoestima para soñar y alcanzar esos sueños en el futuro.

El trabajo infantil en el mundo es una dura realidad, aunque no tengamos ninguna estadística fiable con la que tomar “la foto” de este triste panorama. Los factores que influyen son diversos. La pobreza es la principal porque obliga a muchos niños a trabajar a tiempo completo para poder vivir ellos y sus familias y esto hace prácticamente imposible que los niños puedan estudiar. La educación cuesta dinero porque, aunque la escuela sea pública, costear los libros, el uniforme, el transporte o los artículos escolares puede resultar muy caro para una familia pobre. La Organización Internacional del Trabajo estima que en algunos lugares el coste puede suponer una tercera parte de los ingresos de una familia con solo un hijo, que no son la mayoría de las familias, que, como mínimo, cuentan dos hijos o más. A ello se suma lo que se deja de ingresar si el niño no trabaja.

En el mundo aproximadamente 104 millones de niños no van a la escuela y un 54% de ellos son niñas, según Naciones Unidas. Sabemos que la educación no es la única solución a este problema, pero la educación importa. ¿Por qué? Importa porque, según la UNESCO, por cada año adicional de escolarización la persona incrementa un 10% sus ingresos; importa porque fomenta la igualdad de género y empodera a las mujeres —en América Latina los hijos de mujeres con educación secundaria permanecen dos o tres años más en la escuela que los hijos de mujeres con menos estudios— e importa porque reduce la tasa de mortalidad infantil. Así, el hijo de una madre que sabe leer tiene el doble de posibilidades de sobrevivir más allá de los 5 años.

La educación de ELLA importa.

Tags relacionados: cooperación, trabajo infantil, derechos niño

ARCHIVOS

TAGS

El SalvadorIndiaeducación para el desarrolloEl SalvadoraguaCAFseguridad alimentariaGuatemaladocumentalcasas de encuentroBoliviacrisis alimentariaayuda al desarrolloemergenciaprotección infanciaFilipinasproyectos de desarrollodesnutriciónalfabetizaciónEcuadorpobrezacomunidad valencianadelegacióninfanciamalariaPerúvídeoBangladeshMalialimentacióntestimoniosGaliciatrabajo infantilGran Canariamaltrato infantilderechos humanoscooperación al desarrollloviolencia de géneroexplotación infantilmedio ambientecooperaciónderechos niñoONUsolidaridadCamboya4mundocooperacióÁfricadía internacionalcuarto mundoColombiaMalísorteoEspañaorganismos internacionalesgénerorelaciones institucionalesobjetivos del mileniodesarrolloGhanaprevenciónviolencia infantilexplotación laboralmujeresderecho a la educaciónJagritidengue

Twitter

3

Facebook

2