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1

2011

Alzamos la voz por el derecho a la educación de los niños

Autor: Elsa Egea
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Que se cumplan los objetivos y compromisos adquiridos internacionalmente con respecto a la educación. Este es el cometido y el tema de debate y reflexión de todos los Estados de la ONU que se reunirán la próxima semana en la sesión anual del ECOSOC, el Consejo Económico y social de las Naciones Unidas. Intervida, como el resto de oenegés con estatus consultivo, tiene voz en este encuentro.

Previamente, y como preparación de esta sesión, se celebra en Ginebra el Foro de Desarrollo de la Sociedad Civil. Aquí se prepara y redacta un documento consensuado por todos los participantes (las distintas oenegés y la sociedad civil) que analiza y propone recomendaciones para presentarlas ante el Consejo y que los gobiernos las tomen en cuenta. Intervida ha participado activamente en este foro, con la aportación previa de varios documentos a la ONU y con dos ponencias en las que hemos hablado de las dificultades de acceso a la educación (Objetivo número 2 del Milenio) y del necesario respeto a la diversidad cultural.

Addaia Marrades, gestora de Bangladesh, habló sobre el acceso a la educación de los niños y niñas que viven en los slum (barrios urbanos marginales) de la ciudad de Dhaka, capital de Bangladesh, donde se estima que hay unos 4.500 slum en los que unos 4 millones de personas viven en condiciones muy precarias.

Los niños y niñas que viven en los slum ven negado su derecho a la educación y no pueden salir del círculo de la marginación, a pesar de que la constitución bangladeshí de 1972 establece que la educación debe ser libre y gratuita para todos los niños y niñas de Bangladesh. Los bajos ingresos y la movilidad –muchos de los habitantes de los slum han emigrado del campo- son las principales razones por las que no tienen acceso a la educación. Todos ellos viven en situaciones precarias, sin acceso a los servicios más básicos.

Marrades afirmó que es vital que mejoren las condiciones de vida de estos niños y niñas, aumentando el número de escuelas y adaptando la pedagogía. Desde Intervida también intentamos que los padres tengan una estrecha relación con los profesores y generar conciencia sobre el valor de la educación.

Cabe recordar que de 1991 a 2008, en Bangladesh ha habido un progreso significativo en la escolarización, se ha pasado de un 65% a un 90,8%, aunque, lamentablemente, este incremento no se ha correspondido con un aumento de escuelas y profesores y, por lo tanto, no se ha aumentado la calidad de la educación

Por su parte, Margarita Serra, responsable de educación para el desarrollo en Intervida, reivindicó ante las distintas instancias de Naciones Unidas la necesidad de acabar con las contradicciones en el enfoque de este derecho y reconocer la importancia de la diversidad cultural en la educación.

Algunas de las propuestas que Serra puso sobre la mesa para reforzar la perspectiva de la diversidad cultural fueron: respetar las culturas locales y las minorías culturales, reclutar profesores de grupos minoritarios (pues todos los grupos religiosos y culturales minoritarios deben ser reconocidos en los currículos oficiales) o desarrollar planes y programas no estandarizados, ya que “la misma talla no sirve para todos”.

Desde Intervida creemos que la educación no es sólo una cuestión de conocimiento, sino también de reconocimiento, y si se reconoce ese derecho es más fácil conocer el resto de derechos. Además pensamos que se debe revisar el concepto de educación para todos y reflexionar conjuntamente sobre qué entendemos como “todos”. Una revisión crucial, ya que cada dirigente de gobierno o estado tiene su propia visión, y no se deben obviar cuestiones relacionadas con la diversidad cultural, lingüística o religiosa porque, de lo contrario, no respetamos los derechos humanos. No debemos olvidar que el primer entorno educativo de los niños y niñas es la familia y la comunidad, con sus costumbres y culturas.

En Intervida encontramos ejemplos de respeto de esta diversidad cultural, por ejemplo en Asia, concretamente en Bangladesh, donde somos sensibles a la diversidad religiosa, especialmente con las minorías, las comunidades cristianas e hindúes; o en América, concretamente en Guatemala y Bolivia, donde reforzamos políticas públicas para proteger a los pueblos indígenas, que muchas veces quedan aislados.

Margarita cerró el discurso con una frase de Zafaroni que reza así: “Educar a niños de minorías culturales sin tener en cuenta sus derechos culturales y su diversidad es como enseñar a jugar a fútbol dentro de un ascensor”.

Foto: Luís Botella

Tags relacionados: Bangladesh, cooperación, derechos niño

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