
Kike Figaredo tiene 50 años y trabaja
en Camboya con la Fundación
Sauce, creada hace 25 años, a raíz de su nombramiento como
Prefecto Apostólico de la región de Battambang. Trabaja con y para
personas con discapacidad física como consecuencia de las minas
antipersona con Cáritas. Fue
nominado al premio Príncipe de
Asturias por su labor en Camboya en el año 2008, pero se
lo concedieron a la francesa Ingrid Betancourt. "La política no lo
ha permitido, cura y de Asia, ¡nada que hacer!", bromeaba en
una entrevista a un medio escrito español. Figaredo ha
dedicado la mitad de su vida a la cooperación,
concretamente en proyectos de educación.