jul
12
2011
Autor: Carles Pérez Comentarios: ?
Viendo las imágenes de celebración de la delegación brasileña por la elección de Graziano da Silva como el próximo Director General de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, uno podría pensar que se trata de la comitiva que representa una determinada ciudad ganadora de la concesión de unos juegos olímpicos, un mundial de fútbol o cualquier otro gran acontecimiento deportivo. Las imágenes de la celebración son de una alegría explícita: gritos y abrazos entre los miembros de la comitiva, talmente como si fueran agraciados con un importante premio.
Bien está celebrar los logros personales conseguidos, por lo tanto, nada que objetar a la delegación brasileña, pero al ver las imágenes sorprende tanta efusividad cuando de lo que se trata es de afrontar el reto más grande que puede tener hoy la humanidad: ni más ni menos que acabar con la lacra del hambre en el mundo. Y es que hoy en día cerca de mil millones de personas pasan hambre crónica en el mundo.
Vaya por delante que valoramos el buen trabajo realizado por el Sr. Graziano da Silva en Brasil como Ministro Extraordinario de Seguridad Alimentaria y Combate al Hambre, pues conseguió rebajar la cifra de personas subnutridas un 25% y sacar de la pobreza a 24 millones de brasileños.
Actualmente, según las estadísticas de la Organización Mundial de Salud entre 3 y 5 millones de niños y niñas menores de 5 años mueren por año en el mundo por causas asociadas a la desnutrición. La FAO tiene como objetivo erradicar el hambre en el mundo y aunque todos los estados comparten esta loable premisa surgen enormes divergencias en cuanto al análisis de las causas que lo provocan y respecto de las medidas para erradicarlo.
Uno de los principales temas con los que tendrá que batallar el Sr. Graziano da Silva va a ser el del constante aumento del precio de los alimentos básicos una vez que estos se han convertido en el refugio de los especuladores que ya no ganan dinero en otros mercados. Cierto es que el tema va mas allá del ámbito de la agricultura pero para luchar contra el hambre no se puede obviar este factor.
Asimismo la propia FAO estima que para el año 2020 el 13% de la producción mundial de cereales secundarios se destinará a producir agrocombustibles. Obviamente en la medida en que aumente el cultivo de cereales para alimentar coches disminuye el cultivo de cereales destinado a alimentar personas. Mas demanda, menos oferta: aumento de precios y por consiguiente más hambre en el mundo.
Estas son algunos de los temas que junto con el acaparamiento de tierras en países empobrecidos por parte de estados, empresas o universidades de países ricos o la alarmante feminización del hambre mundial deben marcar la agenda del que será el nuevo Director General de la FAO.
Ciertamente su trabajo al frente de la FAO le va a ocasionar muchos dolores de cabeza puesto que la situación del hambre en el mundo es muy alarmante y aunque el Sr. Graziano da Silva ya cuenta con experiencia como Subdirector general de la FAO y Representante Regional para América Latina y el Caribe desde Intervida le deseamos encarecidamente que al final de su mandato tengamos todos motivos para protagonizar semejante muestra de alegría.
Foto: Agencia EFE
Tags relacionados: desnutrición, alimentación, crisis alimentaria, ONU
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