jul
30
2010
Autor: Carla Pascual Comentarios: ?
En la 26ª Conferencia Regional para África de la FAO, celebrada en Angola el pasado mes de mayo, se analizaron diversas vías de acción para hacer frente a la inseguridad alimentaria africana. Si bien las causas estructurales ocuparon buena parte de la agenda, las conclusiones de la conferencia destacaron la importancia de los programas de cooperación para la ayuda al desarrollo (AOD), así como el grave problema que genera la falta de coordinación de los mismos.
La crisis de los precios de los alimentos del 2007-08 dio lugar a la redacción y consenso por parte de la FAO de un programa - Programme detaillé pour le développement de l'agriculture africaine-, cuyo objetivo principal es lograr que la agricultura tenga un mayor peso en las economías africanas, meta que se recogía por igual en esta Conferencia regional. De esta forma, se permitiría asegurar la alimentación de toda la población e incrementar los ingresos de los productores.
Si bien se reafirmó el necesario aumento de la AOD destinada a la agricultura, que siguiendo las recomendaciones realizadas en 2008 por el Grupo de conducción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en África (creado por la ONU en 2007) tendría que superar el 10% del total en cinco años, destaca asimismo la importancia de coordinar estas ayudas. Esto remite necesariamente a la idea que el correcto abordaje de los ODM pasa por comprender su interconexión, tal y como lo traduce el ODM 8 que postula una alianza global para el desarrollo.
Para responder a este impulso en el sistema económico, la conferencia hizo también hincapié en el preciso aumento de inversión y gasto público en agricultura, acción correspondiente a los poderes públicos de los países africanos. Sin embargo, el condicionamiento de la deuda externa a la que han llegado muchos países, agravado además desde el 2007 a raíz de la crisis de los precios de los alimentos y, por ende, la necesidad de aumentar las importaciones de estos, pone en jaque este desempeño de política pública.
La conferencia ha destacado que los programas de cooperación con vistas a superar las dificultades de los pequeños agricultores resultan una buena herramienta para animar futuras inversiones públicas. Ayudar a construir infraestructuras, a reducir las pérdidas que a veces se dan después de las cosechas, o a contribuir a la diversificación de alimentos son algunas propuestas que pueden generar suficiente apoyo a los productores.
A menudo, los programas de cooperación para la ayuda al desarrollo asocian la reducción del hambre y de la pobreza con la mejora de las condiciones de subsistencia. Este enfoque es el que la Conferencia de Angola busca y espera de la cooperación, dado que así se encaminan países y ayuda exterior hacia un mismo objetivo.
Sin embargo, los programas de desarrollo no son la única herramienta para lograr una economía durable en África y, consciente de ello, la conferencia recordó la necesaria coordinación en la cooperación internacional. Los instrumentos para el cambio africano están en la mesa de operaciones pero carecen de cirujano. Es una cuestión de responsabilidad y voluntad política.
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