Progreso en proyectos de salud y nutrición en la comunidad
Dinora es una niña salvadoreña de 5 años, cuando tenía 4 años su madre se dio cuenta que no aumentaba de peso por lo que decidió llevarla a una clínica nutricional que Intervida tiene en San Juan Nonualco.
En esta visita los médicos descubrieron que la niña tenía parasitismo intestinal, retardo moderado en el crecimiento y desnutrición moderada.
Durante el proceso de recuperación de Dinora se logró que la niña aumentara de peso y estatura. Pero esta recuperación fue posible no sólo gracias a la atención médica, sino también a la implicación de sus padres.
Sus padres se dieron cuenta que debían mejorar la nutrición de toda la familia. Por ello comenzaron a acudir a las capacitaciones que Intervida les ofrecía. Ana Deysi, la madre se involucró en las actividades de preparación de alimentos, prácticas nutricionales y medicina alternativa. Alfonso, el padre, fue capacitado con fincas y huertos familiares integrales y rescate de semilla nativa.
En su casa no hay agua potable, tienen que ir a buscarla y tardan 40 minutos para transportar el agua. Pero ahora la madre de Dinora ya sabe que tratamiento echarle al agua y como preparar mejor los alimentos para que la niña no esté desnutrida y no vuelva a tener parásitos.
La asistencia a los controles nutricionales, claves para la recuperación de la niña, son un gran esfuerzo para ellos, ya que deben caminar una hora y media y luego tienen otra hora de viaje, suponiendo para ellos 2 horas y 30 minutos para llegar a la clínica. Aún así la familia acude ya que se han concienciado de lo importante que es cuidar la salud de sus hijos.
La historia de Dinora es una historia real, una de las muchas que suceden a diario en las Terras en las que trabajamos. Y que nos muestra que nuestro trabajo es posible gracias a la superación, implicación y cambio de actitudes de los propios beneficiarios.